Nuestras Tácticas contra Stockhausen

Neoist Alliance (Stewart Home)


Sección Contraculturas

NUESTRAS TÁCTICAS CONTA STOCKHAUSEN

Karlheinz Stockhausen compone música clásica moderna que es muy apreciada por los consumidores de la "cultura seria" y rara vez tocada. Recientemente, el clarinetista Ian Stuart ha estado de gira por Gran Bretaña con un espectáculo que incluye una versión de “Arlequín” de Stockhausen. A pesar de la importancia concedida a Stockhausen y Stuart como representantes del "gran arte", sus actividades son completamente vacuas. Ken Rea, escribiendo en The Guardian el 21/5/93, Acotaba lo siguiente acerca de “Arlequin”: "Este extraordinario solo le exige a Ian Stuart  bailar mientras toca el clarinete ... Escrito en 1975 como un ejercicio para pareja Stockhausen Suzanne Stephens, la composición fue tan exigente que ella se derrumbó después de la primera actuación ... Es lo suficientemente notable como para ver a un músico clásico tocar un solo de 45 minutos de memoria, pero a la vez bailando en un traje de lycra... " .

 Lo que impresiona "críticos" de la "cultura seria" es la técnica necesaria para llevar a cabo la obra. Rea deja a sus lectores con la impresión de que porque dar una interpretación de Arlequín es un reto físico, esto valida la composición como una obra de arte. Es evidente que tal suposición carece de sentido, “Arlequín” funciona como "cultura seria" porque Stockhausen y Stuart han negociado con éxito su camino a través de una compleja serie de prácticas sociales e institucionales. Dicho de otra manera, Arlequín es "gran arte" porque quienes ocupan posiciones de poder cultural dicen que es una "gran" composición, al mismo tiempo que el denostan a otras formas de música - por ejemplo el Oi! (street punk) Como basura sin valor.

 Para llamar la atención sobre esta situación, la Alianza Neoista decidió interrumpir el concierto de Ian Stuart de “Arlequin” en el Teatro Pavilion de Brighton el 15 de mayo de 1993. Esta no era la primera vez que Stockhausen había sido blanco de protestas similares por ser un representante particularmente odioso del "gran arte". Armados con carteles bajo la consigna de "Combate la música racista", la organización Action Against Cultural Imperialism había realizado un piquete frente a  su concierto en el Judson Hall de Nueva York el 8 de septiembre de 1964. Asimismo, durante los primeros años setenta, Cornelius Cardew instigó una dura crítica del idealismo en la cultura, que culminó con la publicación de “Stockhausen Sirve al Imperialismo” (Ed. Latimer, Londres 1974). Aunque la Alianza Neoista no está de acuerdo con todos los puntos planteados en estas críticas anteriores a Stockhausen y su música, sentimos que el concierto Ian Stuart era una excelente oportunidad para tomar medidas contra la facción cultural de la clase dominante.

 Lo primero que hicimos fue elaborar un folleto instigando al público:  "BOICOT A STOCKHAUSEN '. Un comunicado de prensa también se distribuyó en el que se declaró que la Alianza Neoista tenía planeado hacer levitar el Teatro Pavilion durante el concierto. Como resultado, una historia apareció en el periodico Brighton and Hove Leader el 13/5/93 titulado “Un compositor que puede llegar a las alturas”. También hubo cobertura en la Radio “Festival”, que incluyó una breve entrevista con un vocero de la Alianza Neoista. Stockhausen ha afirmado que gran parte de su música fue dictada a él por seres de una civilización superior que viven en una galaxia distante. La propaganda de la Alianza Neoista fue diseñada para exponer el aura mística en la que el compositor envuelve sus obras como un fraude descarado.

 

A medida que la Alianza Neoista y sus partidarios se congregaron frente al teatro Pavilion antes del concierto Stockhausen, se encontraron con una contra-manifestación organizada por Thee Temple Ov Psychick Youth (TOPY). Los activistas de TOPY estaban preocupados de que si lograbamos hacer levitar el Teatro Pavilion, “un vórtice negativo sería creado y éste podría dañar seriamente la capa de ozono”. Los miembros de la Alianza Neoista estaban vestidos con trajes oscuros y corbatas, que contrastaban fuertemente con las usuales ropas desgastadas y el aspecto desaliñado casual de los contra-manifestantes de TOPY. La Alianza Neoista había llevado sus propias pancartas. A un lado de ellas había una caricatura de una bomba y las palabras «Demuele la cultura seria", por el otro, una pirámide coronada por el ojo que todo lo ve y el mensaje 'Estamos de vuelta'.

 A medida que un puñado de personas comenzó a cruzar la línea de nuestro piquete para dirigirse  hacia la puerta del concierto, fueron recibidos con gritos de "Boicot a Stockhausen" desde nuestras filas, a la que los activistas Thee Temple Ov Psychick Youth respondían con gritos bajo la consigna de “Abajo con la levitación”. Los contra-manifestantes de TOPY suplicaron a los asistentes al concierto que permanecieran fuera del edificio para que pudieran participar en un conjunto de ejercicios de respiración y visualización diseñados para prevenir la levitación. Una vez que el concierto comenzara, los dos grupos de manifestantes se prepararon para una batalla psíquica fuera del teatro. Estas acciones callejeras atrajeron a una multitud mucho más grande que el recital Ian Stuart en el interior del edificio. Los transeúntes se mostraron reacios a dar un paso delante de las olas de la energía psíquica que se generaron y pronto gran parte de la calle se encontró absolutamente atestada de personas. Un periodista del diario Brighton and Hove Leader, en su edición del 20/5/93, citó a un agitado asistente al concierto  declarando: "Definitivamente sentí movimientos en mi silla. Se movió por un minuto y luego se detuvo. " La Alianza Neoista también recibió informes de inodoros desbordados y equipos eléctricos que entraron en cortocircuito, aunque éstos no fueron denunciados por la prensa.

 Mientras que los manifestantes de TOPY se mantuvieron en su posición tras los hechos e insistieron en que sus acciones impidieron el Teatro Pavilion se levantara 25 metros en el aire, la Alianza Neoista considera que la protesta ha sido todo un éxito. La campaña en contra de Stockhausen es parte de una lucha en curso que continuará hasta que el último apologista decadente del "gran arte" haya sido silenciado. Acciones como la que llevamos a cabo en Brighton sirven para tirar abajo el nivel confianza en el Status Quo del arte y exponen su "cultura seria" como un fraude monstruoso perpetrado por una élite egoísta que sólo se sirve a sí misma.

 Publicado por primera vez en la  revista Variant #15, en Otoño de 1993

Traducción por Julián Moguillansky