Los Márgenes de la Teosofía

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Sección Contraculturas

 RE: ACTION #9, Periódico de Neoist Alliance

'Ni Ser ni Devenir!' - Equinoccio de Otoño de1997

LOS MÁRGENES DE LA TEOSOFÍA:
UNA INVOCACIÓN AL BARDO SILENCIOSO

 

    Es claro que la naturaleza de los excrementos es análoga a la de los cadáveres y que sus sitios de emisión son cercanos a las partes sexuales; muy frecuentemente encontramos que existe con respecto a los excrementos un régimen de prohibiciones inextricable. La muerte parece ser el opuesto absoluto a la función cuyo propósito es el nacimiento, pero toda oposición es reductible; la muerte de algunos es correlativa con el nacimiento de otros y se vuelve su pre-condición y anuncio. Más aún, la vida es el producto de una putrefacción y depende tanto de la muerte como de las excrescencias” – Georges Bataille

    El lector, el pensador, el okupa, el flâneur... todos ellos son tipos de Illuminati tanto como el consumidor de opio, el soñador, el extático. Y ellos son, además, los más profanos” –Walter Benjamin

¿Existe alguna afinidad entre el espiritualismo y el materialismo? Desde el punto de vista del objeto, la codificada corriente que toma “El intercambo simbólico y la muerte” de Baudrillard parece tirar abajo toda posible defensa de la “Doctrina Secreta” de Blavatsky. Al crear al Edén como un espejo de nuestro mundo, los ocultistas modernos dividen lo vivo y lo muerto tanto como lo hacen los más avinagrados defensores de un materialismo a ultranza. El objetivo del Avant-Bardista es destruir este espejo y nuestro punto de comienzo es demostrar la inmensa cantidad de errores y limitaciones que tiene la obtusa posición puramente retórica de Baudrillard. 

¡HERMANOS Y HERMANAS!
¡HAGAMOS EL AMOR CON NUESTROS FIAMBRES!

 

En “El Intercambio Simbólico y la Muerte”, Baudrillard escribe: “Michel Foucault ha analizado la extradición de los locos en la aurora de la modernidad occidental, pero sabemos también lo que concierne a la marginación de los niños, a su encierro progresivo en el transcurso mismo de la Razón, a su  estatuto idealizado de infancia, al gheto del universo infantil, a la abyección de la inocencia. Pero también los ancianos se han convertido en inhumanos, arrojados a la periferia de la normalidad. Y tantas  otras «categorías» que justamente no se han convertido en «categorías» sino bajo el signo de las segregaciones sucesivas que marcan el desarrollo de la cultura. Los pobres, los subdesarrollados, los C.I. inferiores, los perversos, los transexuales, los intelectuales, las mujeres; folklore del terror, folklore de la excomunicación sobre la base de una definición cada vez más  racista de lo «humano normal*. Quintaesencia de la normalidad: en el límite, todas las «categorías» serán excluidas, segregadas, proscritas, en una sociedad finalmente universal, donde lo normal y lo universal serán finalmente confundidos bajo el signo de lo humano”. 

Y hasta allín no tenemos grandes objciones, pero lugo Baudrillard continúa:
De las sociedades salvajes a las sociedades modernas, la evolución es irreversible: poco a poco los muertos dejan de existir. Son arrojados fuera de la circulación simbólica del grupo. No son seres protagonistas, compañeros dignos del intercambio, y se les hace verlo muy bien al proscribirlos cada vez más lejos del grupo de los vivos, de la intimidad doméstica al cementerio, primer reagrupamiento todavía en el corazón del pueblo o  de la ciudad, luego, primer ghetto y prefiguración de todos los ghettos futuros, arrojados cada vez más lejos del centro hacia la periferia, y finalmente a ninguna parte, como en las ciudades nuevas o en las metrópolis contemporáneas, donde nada ha sido previsto para los muertos, ni en el espacio físico ni en el mental. Incluso los locos, los delincuentes, los anómalos, pueden encontrar una estructura que los acoja en las ciudades nuevas, es decir, en la racionalidad de una sociedad moderna; sólo la función-muerte no puede ser programada allí, ni localizada. A decir verdad, no saben qué hacer con ella. Porque no es normal estar muerto hoy día, y esto es nuevo. Estar muerto es una anomalía impensable, las demás son inofensivas comparadas con ella. La muerte es una delincuencia, un extravío incurable”.
 

Aunque el Avant-Bardista puede apreciar la postura anti-Nitzscehana de esta visión, al crear una suerte de jerarquía de la opresión en la que a los muertos les toca el peldaño más bajo, Baudrillard deja la puerta abierta a un acantilado de formas de racismo, xenophobia, sexismo y odio. 

En otra sección de su libro, Baudrillard escribe:

Cuando el primitivo cubre al muerto de signos, es para hacerle transitar lo más rápidamente hacía su estatus de muerto; más allá de la ambigüedad entre el muerto y el vivo, de la que es estimonio precisamente la carne que se descompone.” 

Las absurdas generalizaciones de Baudrillard no muestran más que su inmensa ignorancia con respecto a la miríada de culturas que existen por fuera del mundo sobre-desarrollado donde él vive y desde donde escribe sobre “lo primitivo” de forma ridícula. Baudrillard ignora que existen muchas concepciones africanas sobre el Tiempo y  la Muerte que no tienen ninguna relación con la concepción sobre-desarrollada que él tiene sobre “lo primitivo”. En muchas culturas africanas un individuo no es considerado “muerto” hasta que no haya sucedido dentro de su comunidad aquello que nosotros, en nuestro mundo sobre-desarrollado, podemos entender como el “recuerdo vivaz del muerto”. De igual manera, la teoría sobre el trabajo muerto que desarrolló Karl Marx es infinitamente preferible a la simplona inversión de las perspectivas que Baudrillard atribuye al inexistente “Mundo Occidental” en su libro “El Intercambio Simbólico y la Muerte”. 

El uso puramente retórico que Baudrillard hace acerca de “lo Occidental” es tanto totalitario como carente de sentido. La tradición “crítica” con la que Baudrillard se codea no es otra cosa que la que se ha formado a partir de Rousseau y Hegel, que pueden ser tomados como un prólogo a “El Intercambio Simbólico y la Muerte”. Los balbuceos de Baudrillard acerca de la muerte recaen meramente en la lectura que Georges Bataille y Kojève han tenido de Hegel. Es aún más problemático en “El Intercambio Simbólico y la Muerte” (y la oposición que realiza entre “lo primitivo” y “lo moderno”) ver que Baudrillard demuestra una supina ignorancia con respecto a el simbolismo propio de toda ceremonia iniciática que se realiza tanto dentro de la Masonería, como en las Órdenes Esotéricas y en los Covens de Brujos y Brujas. Estas ceremonias de iniciación implican muy usualmente una venda que cubre los ojos del candidato a ser iniciado, a quien durante la ceremonia se le descubren luego los ojos como símbolo de un renacer. No es tampoco nada inusual que el candidato sea puesto en un ataúd o que se lo haga pasar por un simulacro de ejecución. Ceremonias de este tipo son, y han sido, bastante usuales para un importante sector de la población de Europa y América por varios cientos de años. 

Los argumentos de Baudrillard son propios de alguien que jamás ha leído y estudiado nada de la extensa literatura que ha sido escrita acerca del sacrificio y la iniciación. En su libro “El Intercambio Simbólico y la Muerte”, Baudrillard escribe: 

Los que sacrificaban antiguamente en  el ritual a los animales no los tomaban como brutos o bestias. E incluso la sociedad medieval, que los condenaba y los castigaba formalmente, estaba mucho más cerca de ellos que nosotros que nos horrorizamos de esa práctica. Ellos los consideraban culpables; eso era honrarlos. La inocencia que ahora les conferimos (así como a los locos, los débiles y los niños) es significativa de la distancia radical que nos separa de ellos, de la exclusión racial en que los mantiene la definición rigurosa de lo Humano. En un contexto donde todos los seres vivos son compañeros en el intercambio, los animales tienen «derecho» al sacrificio y a la expiación ritual. El sacrificio primitivo del animal está ligado a su estatus sagrado y excepcional de divinidad, de tótem. Nosotros ya no los sacrificamos, incluso no los castigamos, y estamos orgullosos de ello, pero es simplemente que los hemos domesticado, que hemos hecho de ellos un mundo racialmente inferior, ni siquiera digno ya de nuestra justicia, y únicamente exterminables como carne de carnicería.

El argumento de Baudrillard es redículo puesto que el sacrificio es, en primera instancia, una meditación sobre la domesticación. Toda teoría sobre el sacrificio debiera comenzar con una teoría sobre el animal domesticado y el proceso socio-cultural de domesticación. Sacrificio e iniciación son dos prácticas incompatibles entre sí y se muestra que son dos fenómenos que se dan en orden inverso: donde existe un sistema iniciático elaborado, el sacrificio es una práctica casi inexistente y viceversa. La idea de que el sacrificio es una práctica “primitiva” surge simplemente de la mistificación romántica de la cacería que han hecho los pueblos agrarios. El sacrificio es una práctica propia de las sociedades de pastores, de las sociedades agrarias. Dentro de una sociedad de cazadores-recolectores no tiene ningún sentido el “sacrificio ritual” y son sociedades que muchas veces han tendido a las prácticas iniciáticas genuinas.  

El esquema de Baudrillard es del todo incorrecto, el crecimiento de las ciudades y los sistemas de transporte de masas son el regreso de una forma más elevada de las formas nómades de entender la vida y la muerte. Aún así, el establecimiento de una verdadera comunidad humana aún necesita dar un paso más hacia el futuro, es decir, la reintegración de los muertos a las prácticas sexuales de los vivos. De igual manera, los Avant-Bardistas deben luchar contra la cultura de veneración de los ancestros, que puede ser vista como la mayor negación posible de la muerte.  

EL ESPEJO DE LA OTREDAD
LA MUJER = BUENAS TETAS.

 

Es una banalidad afirmar que en la antigua Grecia los muertos fueron una mayoría silenciosa. De igual manera, los estudios de Luce Irigaray sobre el desarrollo del género en las lenguas romances pueden ser aplicadas como totalidad para referirnos de forma femenina a la muerte o la mort.

Dentro de las culturas patriarcales los muertos son vistos como femeninos y pasivos. Esta deleznable tendencia es vista con mayor ahínco en los adherentes aa ideologías reaccionarias como el anarquismo y el fascismo. Alexander Herzen escribió en una sección de “Desde la Otra Orilla” (27 de Julio de 1848):  

Paris se ha vuelto vieja y los sueños de juventud ya no encuentran lugar en ella.  Si Paris quiere volver a estar viva, entonces necesita grandes revueltas, matanzas de San Bartolomé, días de Sepiembre…. Pero los horrores de Junio no han traído ningún tipo de nueva vida, en cambio, el vampiro ha chupado y drenado más sangre que nunca, ha bebido la sangre de los justos, la sangre que en el 27 de Junio reflejó la luz de las farolas encendidas por la iracunda burguesía. A Paris le gustaba jugar a los soldados, incluso han transformado a un soldado en Emperador, a Paris le gusta aplaudir los crímenes y llamarlos Victoria. A Paris le gustan las estatuas, pasaron 15 años y otra vez Paris erige estatuas para el Cabo Enano, los restos del restaurador de la esclavitud han sido alabados con sacro entusiasmo. Incluso hoy en día, Paris busca encontrar en los soldados el ancla para salvarse de la liberad y la igualdad. Paris ha enviado hordas de soldados africanos a pelear contra sus hermanos, para no tener que compartirlos con ellos, para luego poder sacrificarlos con manos sangrientas de asesina profesional. ¿Qué bien puede venir de toda esta sangre? ¿Quién podría decirlo? ¡Paris debe ser asesinada sin ningún tipo de juicio! Sin embargo, sea lo que sea que venga, ya ha sido demasiado de esta orgía de locura, de venganza, de lucha, de retribución… el mundo va a perecer, estamos dando vida a un nuevo mundo donde el hombre no puede respirar o vivir, un mundo que se niega a dar un paso al futuro… y eso es EXCELENTE. Por lo tanto, ¡larga vida al caos! ¡viva la muerte! ¡que así triunfa el futuro! 

Estas doctrinas provienen del falsamente “revolucionario” movimiento anarquista, de Herzen, el gran amigo de Bakunin… y han sido el caldo de cultivo para el fascismo. La “muerte de la muerte” es la piedra angular de quienes buscan defender las prácticas patriarcales del mundo sobre-desarollado. 

ESCRITURA Y DEFERENCIA: UN DETOUR

 

El uso de posturas polémicas en textos Avant-Bardistas es utilizado para destruir toda posibilidad de un comentario crítico sensato al que se le pueda atribuir credibilidad. De esta manera se vuelve posible describir aquello que no puede ser declarado (aporías). El Avant-Bardista disfrutra de sus sueños como sueños y deja en manos del lector descubrir si el Bardo Silencioso razona mejor cuando está despierto o cuando duerme… o si estas pesadillas son ficción o si son el desperrar de un cuerpo social afro-céntrico. Al traer monstruos a un texto, los comentaristas sociales simplemente se limitan a enjaularlo al encerrarlo dentro de premisas que ellos mismos construyen a través de un aparato crítico. Puede (no) ser útil relacionar esto a la pregunta del prefacio: ¿Existe alguna afinidad entre el espiritualismo y el materialismo? Los “comentarios críticos” son el hermano gemelo de la ficción, el complemento ya presupuesto por una tradición tanto oral como escrita en novelas. Para el Avant-Bardista la noción de “diferencia” es engañosa, por lo tanto al sustituir una de las “e” por una “a”, el Avant-Bardista busca la “diferancia” en vez de la “diferencia”. ¿No es acaso la Omega el suplemento de la Alpha en Diferancia? ¿No nos conduce esta tendencia a la auto-referencialidad a una regresión infinita que termina en lo ficcional (la aporía)? 

Una vez aclarado esto, la crudeza de nuestros textos puede ser relacionada con la “Semántica General” de Korzbski en la mono-dimensionalidad de la violencia contra la que se alza en el nombre de la deconstrucción. Esto es absolutamente típico de la forma en que la teoría funciona en la ficción del Avant-Bardismo. El discurso del Avant-Bardista puede ser leído como ciencia ficción, incluso si carece de todos los rasgos que el lector inepto busca en el género. En este sentido, estamos en contra de oponernos a la teoría ficticia de  Baudrilard utilizando una ficción teórica.  

PERMITE QUE TU CADAVER SEA UTILIZADO
PARA LA EXPERIMENTACIÓN SEXUAL

 

La necrofilia es una potente arma en la lucha contra el patriarcado porque el fin de la opresión necesita que sea manifestada la reintegración de lo vivo y lo muerto. Una forma en que los (hombres) revolucionarios pueden redescubrir lo femenino es pensando en qué significa estar muerto. La utilización de la Ouija, y las extrañas ceremonias que pueden implicar a un médium que golpea una mesa, solamente refuerzan a la actual sociedad hegemónica al crear un “otro mundo” imaginario que compensa las deficiencias del mundo en el que vivimos actualmente. Es sabido que un gran número de hombres ofrecieron cifras millonarias a la empresa funeraria que enterró a Marylin Monroe por  tener sexo con su cadáver. El sexo con los muertos debiera ser un regalo, pero bajo las condiciones capitalistas es usualmente reducido a un lujo millonario. En su idiota manía de prolongar la vida a cualquier costo, la ortodoxia médica busca entusiasmar a las masa viva de la población para que llenen formularios donde consienten en donar sus órganos para transplantes una vez que hayan muerto.

Los verdaderos revolucionarios pueden tirar a la basura las pretensiones humanitarias del mundo sobre-desarrolado y llevarlas a la contradicción absoluta con el simple hecho de donar sus propios cadáveres para la experimentación sexual. Es tiempo de tomar los cementerios y liberar a los muertos. El proyecto comunista va a vivir y sobrevivir a su propia muerte bajo el grito revolucionario de “¡A cavar bien profundo, viejo topo!

Traducción por Julián Moguillansky