LA PELOTA ANARQUISTA
Autarquía & Extasis
Michael Hodges

Sección Contraculturas

Tres arcos, campo de juego hexagonal... las reglas han cambiado a través de los años, incluso la FIFA ha mostrado ser obsoleta para este nuevo juego. El futbol de tres lados escapa de las manos de las ligas organizadas y cae en manos de los anarquistas.

Es probable que Luther Blissett no sepa que él mismo es la inspiración detrás de este deporte que "deconstruye la mítica estructura bipolar del Fútbol convencional", aunque el juego haya sido desarrollado por la Asociación Psicogeográfica de Londres.

Jugado en una cancha hexagonal entre tres equipos, cada uno defendiendo su propio arco, la meta no es meter más goles que los equipos rivales, sino conceder la menor cantidad. Los goles son concedidos cuando "la pelota es pateada a través del orificio de un equipo" y "disolviendo así la bipolaridad homoerótica/homofóbica del juego de dos lados". Por decirlo simplemente, el futbol de tres lados es, idealmente, un ejercicio de cooperación en el que un equipo intenta convencer al otro de que se una en un ataque al tercero -rompiendo así la verdadera base de la organización capitalista- y todo esto antes de la hora del té.

Hmm... el juego de hoy involucra a los anarquistas de la Asociación de Astronautas Autónomos (AAA) que están desarrollando un proyecto de viaje espacial autónomo basado en la premisa de que todo lo que se requiere para viajar en el universo es imaginación y un mapa de otro planeta. Por este motivo el partido de futbol de tres lados de hoy se juega en la superficie de la Luna... o en Hackney -dependiendo del punto de vista que uno decida adoptar.

Tras reunirse en el hall de la Igesia de St. Barnabas, es requerido a los anarquistas, Astronautas Autónomos, intrépidos psicogeógrafos y meros curiosos que por allí pasaban que formen tres equipos -de maera autónoma, por supuesto- y a cada equipo le es entregado un mapa de la Luna.

John Eden, de la AAA, se une a nuestro equipo (Grupo Uno). "Ahora vamos a la Luna para encontrar un lugar ideal donde jugar futbol de tres lados. Partimos desde uno de los mares lunares, el Mare Heraculem". Así, partimos en expedición para encontrar un lugar ideal donde colocar el campo de juego e intentamos resistir todas las nociones burguesas de orden impuesto. La inclinación del mapa sugiere que el lado norte de la Luna es más chato, y por lo tanto más adecuado para el juego. Eventualmente, siguiendo un sonido que parece llamarnos hacia allí, partimos en dirección Norte e inmediatamente nos perdemos. De acuerdo al mapa estamos en un cráter de 20 millas de diámetro y ninguna salida a la vista.

Un gentil habitante de la zona nos detiene para ofrecer su ayuda: "amigos ¿qué están buscando?". "El lado norte de la Luna" es nuestra respuesta. Sin ofuscarse, el hombre camina murmurando hacia un bar. Nos tienta unirnos a él, pero justo en ese momento un integrante de nuestro equipo encuentra una esquina y, de acuerdo al mapa, el lugar de aterrizaje del Apollo 13. Apropiadamente la bandera norteamericana es encontrada -o al menos un jean dispuesto cual bandera. John se ve triunfante, su plan está funcionando... pero el lado norte de la Luna tiene tan sólo el ancho de la vereda londinense. Vencidos decidimos regresar a Mare Heraculem (llamese Hall de la Iglesia, por mera conveniencia).

Los Grupos Dos y Tres también han regresado. Una seria y política discusión comienza, interrumpida sólo por el teléfono celular de un periodista que viajó hasta allí para cubrir el evento de la AAA. Él es, quizá, alguien que aún no ha sido iniciado en la idea anarquista de que la propiedad es un robo. El Grupo Dos reporta que no sólo han encontrado una nave espacial (cosa no poco frecuente en la Luna), sino también un cartel con la inscripción "prohibidos los juegos de pelota", que en cierta manera hace decaer nuestro entusiasmo.

El Grupo Tres ha encontrado una parte de la Luna que sorprendentemente hace recordar muchisimo al parque de la calle Grove. Uno de los Astronautas Autónomos piensa detenidamente: "Quizá sea conveniente jugar sobre pasto". ¿Convencional? Es posible. ¿Burgués? Probablemente. ¿Sensible? Definitivamente.

Caminamos rumbo al parque. Richard Essex de la Asociación Psicogeográfica Londinense nos propicia pequeños datos: "El futbol de tres lados ofrece problemas únicos. ¿Cómo haces para mantener unido a tu equipo? ¿Cuál es tu identidad? Las definisiones previas acerca de lo que un equipo es tienden a perderse; podemos descubrir nuevas formas de organización".

Fue en este momento del debate anti-jerárquico imprescindible para toda reunión anarquista que el corresponsal de la revista de Futbol llamada Goal decidió preguntarle a Richard Essex si él era el organizador. Realmente esa fue una pregunta incorrecta para ese momento. Essex gentilmente pretende que no ha oído nada y continúa: "no se trata de anotar goles y tampoco son necesarias las habilidades propias del Futbol convencional, son otras las habilidades requeridas".

Simplificando, se trata de la habilidad de convencer a los jugadores de otro equipo de formar una alianza con tu equipo. Esto se ilustró claramente cuando Jason Skeet, de la AAA pidió la pelota a un jugador de un equipo opuesto y rápidamente anotó un gol en el arco del equipo al que pertenecía este jugador. Vergonzosamente este es el fin que la gente de la revista Goal defiende. Mucho más vergonzoso aún: fue uno de nuestros representantes de la AAA quién fue tan tontamente engañado. Peor aún: fui yo. Toma poco tiempo darse cuenta que en el futbol de tres lados un equipo tiende a ser más atacado que los otros dos. Es el nuestro.

Los otros dos equipos presionan sobre nuestro arco, promoviendo una orgía de libertaria y comunitaria de anotación de goles. El intento de defender el arco propio se torna más complicado al no conocer a casi nadie de la gente del equipo propio, sobre todo si casi todos ellos tienen un estilo de ropas que con benevolencia puede ser descripto como "New Age". Gradualmente me voy dando cuenta que el hombre con un espiral púrpura en su cabeza es de mi equipo. Él y yo comenzamos a generar cierto entendimiento que él intenta hacer girar hacia la derecha, aunque desafortunadamente no es la derecha del campo de juego del futbol de tres lados.

Permanecemos en retaguardia y el marcador de goles alcanza un 4-0-0; pero el Grupo Dos concede un gol y la sabiduría de su pacto con el Grupo Tres es puesta en duda. Sin embargo, una conversación interna dentro del Grupo Uno acerca de estructuras opresivas y jugadores fascistas que siempre están en actitud de ataque nos lleva a la nada. El arco no es más que una vieja remera de The Cure y un oloroso vestido negro, pero está ahí frente a mi, así que doy un puntapié y anoto un gol. Estamos 4-1-1.

Algo particular del Fútbol de tres lados es que los casuales transeúntes son tan invitados a jugar como los participantes originales. Así que al poco tiempo un jugador italiano decide unirse al juego y procede a anotar goles con el absoluto desparpajo y petulancia que su herencia deportiva permite, pero sospechamos que está ignorando un tercio de la cancha o que es fascista o que no logra ver el tercer arco, pero como su vocabulario parece limitarse a la palabra "¡Gol! ¡Gol!" es difícil decidir por una de las opciones.

Este nuevo jugador incita una revolución que quiebra las alianzas previas y el marcador está más o menos en un 5-3-6, aunque nadie sabe exactamente los puntajes de cada equipo. El más profesional de los anarquistas responde al reto de manera sospechosamente organizada. Mientras que John Eden mantiene una rigurosa y poco ordenada democracia, pateando la pelota afuera cuando el asunto se pone riesgoso. Jason, del Grupo Dos, que no parece estar preocupándose por la política toma ventajas sobre la cancha que le permite ser tanto mediocampista como goleador.

El corresponsal de otra revista de deportes, incapaz de jugar porque está usando un traje Armani de dudosa procedencia, mira incrédulo desde afuera. Nuestro huésped italiano abandona el juego cuando, ignorando las reglas básicas del,futbol de tres lados nota que nadie tiene la competitividad o agresión suficiente como para lograr la victoria a cualquier costo.

La remera de The Cure y el aliento son recuperados, la bipolaridad homofóbica/homoerótica es declarada superada. Autónoma y literalmente decidimos despegar de la Luna.

_________________

Este artículo ha sido impreso en la Revista Goal (de Inglaterra) en Agosto de 1996 y reimpreso en "The second annual report of the Association of Autonomous Astronauts".

Traducción por Julián Moguillansky