Hacia una teoría general del arte abstracto y el sexo abstracto.

Chus Martinez

 

La abstracción es un proceso en el que conceptos elevados son derivados del uso y la clasificación de conceptos literales (“reales” o “concretos”), principios fundamentales u otros métodos. “Una abstracción” es el producto de este proceso –un concepto que funciona como un sustantivo supra-categórico que abarca toda esta área de conceptos subordinados y, simultáneamente, conecta cualquier tipo de conceptos relacionados como grupo, campo o categoría.

La abstracción puede ser formada a partir de reducir el contenido informativo de un fenómeno observable, típicamente reteniendo la información que es relevante para un propósito particular. Por ejemplo, abstraer la idea de una pelota desde la idea de una pelota de cuero de futbol retiene sólo la información relativa a las pelotas en general y elimina la información que es pertinente sólo a esa pelota de cuero en particular.

La capacidad de pensamiento abstracto es considerada uno de los rasgos fundamentales del comportamiento humano, el cual se cree que se ha desarrollado hace unos 50,000 o 100,000 años atrás, posiblemente antes del éxodo de la humanidad de África hacia los demás continentes. Su desarrollo posiblemente se conecta de manera íntima con el desarrollo del lenguaje humano, el cual, ya sea en su forma oral o escrita, parece facilitar la capacidad de un pensamiento abstracto.

Las formas más antiguas que conocemos hoy en día de representaciones abstractas o simbólicas son grabados en dos piezas de arcilla encontrados en la cueva de Blombos Cave, Sud África, en el 2001. Estos han sido datados como objetos que tienen unos 77,000 años de antigüedad, realizados durante la edad de piedra.

Dentro de la terminología filosófica, la abstracción es el proceso mental dentro del cual las ideas son distanciadas de los objetos.

La abstracción utiliza una estrategia de simplificación, donde los detalles que eran concretos pasan a cobrar ambigüedad, se vuelven vagos o indefinidos; así, la comunicación efectiva de una abstracción requiere de la intuición o una experiencia en común entre el emisor y el receptor de una comunicación.

Por ejemplo, muchas cosas pueden ser rojas, de igual manera muchas cosas se apoyan sobre otras cosas. Es así que la noción de “rojo” y “estar apoyado en” son dos abstracciones creadas a partir de objetos.

El delineado de cosas abstractas a partir de cosas concretas en, de alguna manera, un proceso ambiguo, esta vaguedad es característica de la abstracción. Por ejemplo, algo tan sencillo como un diario puede cobrar diferentes niveles de especificad, tal como Douglas Hofstadter ilustra dicha ambigüedad con una progresión que va desde lo más abstracto a lo más concreto:

1. Una publicación
2. Un diario
3. El diario The New York Times.
4. La Edición del 18 de Mayo del diario The New York Times.
5. Mi copia de la edición del 25 de Mayo del diario Thee New York Times.
6. Mi copia de la edición del 25 de Mayo del diario The New York Times en el momento en que lo compré (en oposición a su estado actual, por ejemplo, como bollos de papel usados como combustible para encender la leña de mi chimenea)

Una abstracción puede, por lo tanto, encapsular a cada uno de esto niveles sin perder su generalidad, aunque posiblemente un detective o un filósofo/científico/ingeniero pueda intentar recorrer el camino inverso y buscar progresivos niveles de detalle para resolver un problema, un crimen o un acertijo. 

Yendo más hacia delante, la palabra “abstracción” es utilizada en el arte para referirse al arte abstracto como totalidad. Hablando de forma estricta, se refiere al arte que no se ocupa de la descripción literal de un objeto del mundo visible –aunque pueda referirse de forma indirecta o abstracta a un objeto que ha sido destilado desde el mundo concreto y físico o, incluso, otra obra de arte. El arte que reformula el mundo natural con propósitos expresivos es llamado “abstracto”; aquel que se deriva un sujeto sin necesidad de imitarlo o volverlo reconocible, se llama “arte abstracto no-objetivo”.

A lo largo del siglo 20, la corriente que impulsó al arte abstracto existió en coincidencia con distintos avances en la ciencia, la tecnología, cambios en la ida urbana, eventualmente llegando a manifestar un interés en la teoría del psicoanálisis. Más tarde, la abstracción buscó mostrarse de forma más pura o genuina, aunque también más formal, como la liberación del color, la liberación de todo tipo de contexto objetivo y la liberación de las formas a manifestaciones Geométricas. 

Con la irrupción del curador como gran estrella de las galerías de arte en la década de 1990, y el reconocimiento general de que el curador es más importante que los artistas, las relaciones entre curadores y artistas pasaron del flirteo y la seducción al bondage y las prácticas de dominación sado-masoquistas. Dado que ni el flirteo y la seducción, así como tampoco las prácticas de bondage y/o sado-masoquistas implican la penetración, fue de esta manera que el mundo del arte ha pasado de la abstracción artística al sexo abstracto.

 

Copyright Chus Martinez* – Agosto de 2012.


*Chus Martinez es un colectivo transexual fantasma. Cualquiera puede ser Chus Martinez.

Traducción por Julián Moguillansky