Las Máquinas de Guerra y las Organizaciones sin Estado

Dnyl (TOPY Chaos)


Sección Contraculturas

Un debate acerca de cómo las organizaciones contraculturales necesitan del caos y las disputas.

La Máquina De Guerra Y Las Organizaciones Sin Estado
O La Nomadología De Los Anti-Estados.

"Indra, el dios guerrero, está en oposición a Varuna tanto como lo está a Mitra" (1)

Thee Temple ov Psychick Youth 

En su "Tratado de la nomadología"(2), Deleuze y Guattari presentan dos axiomas acerca de lo que designan como Maquina de Guerra. El primero: "La Maquina de Guerra es exterior al aparato Estatal". El segundo: "La Maquina de Guerra es invención de los nómades (y por lo tanto es exterior al aparato Estatal y distinta a la institución militar)" (3).

El primer axioma es ejemplificado con el rol del dios guerrero en la mitología, y también con los distintos tipos de 'ocupación' del espacio que existen en juegos como el Go y el Ajedrez. En este caso, partiendo de los estudios de George Dumezil acerca de la mitología Indoeuropea, la guerra se coloca por fuera de los polos binarios de violencia que son accesibles para el Estado. El Estado canaliza la guerra mediante sus policías y sus prisiones, cuyas operaciones son la 'captura mágica' y la demarcación, que previene el combate; o adquiere un ejercito por sobre el cual impone "normas judiciales e institucionales" (4). Por lo tanto, la máquina de guerra no es nunca reductible al aparato Estatal (5).

En el caso de los juegos, una comparación entre el Ajedrez y el Go permite elaborar una metáfora para comparar las características del "espacio Estatal" y las del "espacio nómade" de la Máquina de Guerra. En el primer caso, el espacio se encuentra estriado en líneas de tensión y regiones que se cierran mediante piezas dotadas de poderes y cualidades intrínsecas. El Ajedrez es un juego de interioridades. En el otro ejemplo, las piezas de Go no están dotadas de reglas intrínsecas, sino de propiedades situacionales. No hay líneas de frente o combate en el Go, que opera en un espacio "suave".

Para el segundo axioma, Deleuze y Guattari utilizan los estudios de Pierre Clastres, quien propone que las culturas, a las que se suele llamar 'primitivas', no son sólo sociedades sin Estado (6), sino que también tienen complejos mecanismos para prevenir la formación del Estado. Yendo más lejos, la guerra en las sociedades primitivas es el mecanismo más efectivo para evitar la formación del Estado. En palabras de D&G: "La guerra mantiene la dispersión y segmentación de los grupos, atrapa al guerrero en un proceso de acumular hazañas que lo conducen a la soledad y a una muerte prestigiosa, pero impotente". Esta forma de organización se asemeja más a la de las bandas u hordas que a los órganos de poder dentro de cualquier aparato Estatal. El liderazgo es una relación volátil dentro de los miembros de la horda, no promueve necesariamente al más fuerte, sino que impide la instalación de potencias estables. Así, en vez de una institución de estructuras de poder que preexisten a su ocupación, el poder es una fabrica de relaciones inmanentes, constantemente experimentado la metamorfosis. Esto no puede verse simplemente como un sistema poco evolucionado; es en cambio, un ensamblaje complejo de múltiples micro-mecanismos que previenen la formación de instituciones de poder apropiadas para el Estado.  

Entonces, rompiendo con la posición evolucionista que desea ver un progreso desde "las hordas a los reinos", se asume que existe cierta auto-sufuciencia en las hordas y la aparición de los Estados se transfiere a mecanismos completamente distintos (7). En este punto, ya es conveniente aclarar que la máquina de guerra no tiene a la guerra como objeto, sino como medio de prevención para evitar la formación de ' órganos de poder '. Los nómades pueden ser reconocidos como los inventores de la máquina de guerra, aunque no es posible decir que conocieran sus secretos, al igual que todo movimiento científico, ideológico o artístico puede ser una máquina de guerra potencial desde el fragmento exacto que traza con respecto a un phylum (8), un plano de consistencia, una línea creativa de vuelo, un espacio liso de dislocación. No es el nómade quien define a esta constelación de características, sino que es esta constelación la que define al nómade, y es al mismo tiempo la esencia de la máquina de guerra (9). Por lo tanto, no es uno quien crea una máquina de guerra, sino que uno puede crear en una manera en la que uno pasa a funcionar como máquina de guerra. Y la guerra se convierte solamente en su objeto cuando se dirige contra los aparatos del Estado que buscan apropiarse de ella y transformar a la guerra en su objeto. La máquina de guerra es intrínsecamente volátil y sus relaciones de poder internas están necesariamente fragmentadas o distribuídas -es esta tendencia a la ruptura lo que previene la formación de jerarquías de poder y aparatos Estatales. Las rupturas de la máquina de guerra garantizan su metamorfosis y son esenciales para mantener la exterioridad de la máquina de guerra con respecto a los Estados. Y es la operación del Estado al re-atorrializarse y querer apropiarse de las máquinas de guerra lo que lo des-territorializa e inhibe sus esfuerzos por debilitarlas. Sin las rupturas internas que aseguran sus movimientos nómades, la máquina de guerra, sería inevitablemente conquistada por el aparato Estatal; ya sea por captura (razzias policiales) o dominación (destrucción o incorporación).

Los hiatos quiebran la máquina de guerra, siendo así una parte integral de ella, aseguran la continuación de la máquina de guerra.

 

Por Dnyl
05/03/96


NOTAS:

(1) Dumezil, The Destiny of the Warrior, University of Chicago Press, 1970.
(2) Deleuze & Guatari, Mil Mesetas, Ed. Pre-Textos, 1988
(3) Ibid
(4) Dumezil, en Mitra-Varuna, llega a la conclusión, por estos motivos, que Marte-Tiwaz no es un Dios guerrero, sino un jurista de la guerra.
(5) D&G, Ibid.
(6) La etnología ortodoxa ve a las sociedades primitivas como sociedades simplístas que historicamente "evolucionan" de sociedades nomades a sociedades basadas en la agricultura y luego forman relaciones de poder complejas hasta llegar a formar un aparato Estatal.
(7) Entonces, si la formación del Estado no es el producto de la guerra, entonces debe contener elementos que hagan que la gente busque voluntariamente subordinarse al aparato Estatal.
(8) En este contexto, un phylum puede ser interpretado como una institución de poder especifica dentro del aparato estatal.
(9) D&G, Ibid.


Agradecemos la colaboración de Dnyl en la creación de esta página.

Traducción por Julián Moguillansky