Por un Mundo sin Penes (1997)

Gruppe M


Sección Contraculturas

(Publicado en 1997 como flyer para ser enviado por correo)

A pesar de que han investigado en extensión su área de interés, la mayoría de los investigadores de teorías conspirativas no son familiares con el método científico. Sin embargo, la retórica de los 'investigadores de conspiraciones' es casi científica. Sus conjeturas están basadas en aparentes eslabones 'lógicos' que unen distintas fuerzas 'ocultas'. Las teorías conspirativas son esencialmente masculinas. El macho sólo se siente iluminado por la clara luz del día cuando se encuentra protegido por su aceptación del gobierno y el poder. Aquí, el conocimiento de la Diosa Lunar, fundamental para todas las religiones más antiguas, es visto como una castración. Las sectas Cristianas transformaron a los Dioses de las religiones rivales en demonios que amenazaban al poder patriarcal con irracionalidad femenina. Los oscuros poderes que los 'investigadores' de conspiraciones exponen incluyen a Alquimistas, Brujos, Gnósticos, Templarios, Jacobitas, Franc-Masones, Neo-Nazis, Comunistas, Satanistas, etc.

El 'investigador' de conspiraciones es una persona que ha sido infantilizada. El vive como una persona que existe en el mundo de las novelas de Alejandro Dumas, Arthur Conan Doyle o Robert Louis Stevenson. Fabrica historias acerca de poderes ocultos que manipulan los eventos que suceden en el mundo. Ni siquiera hace falta aclarar que las historias de estos 'investigadores' jamás pueden ser verificadas. El investigador de teorías conspirativas juega a que es un detective. Actúa como un niño paranoico que no logra comprender que no existe una explicación simple para el complejo fenómeno social. Según Freud, el hombre cuando es aún un niño descubre que se puede vivir sin su pene al comprender lo que es una mujer. El paranoico burgués teme ser castrado. El miedo a la castración genera el deseo de la opresión, la impotencia y pasividad de las masas. El neurótico sufre de una negación auto-infligida; en otras palabras, es un masoquista. Las teorías conspirativas ofrecen al neurótico una forma de escape del mundo de las cosas mundanas como él.

Valerie Solanas le dio una cachetada a Freud en plena cara. Ella afirmó que los hombres son mujeres incompletas. Los hombres desean ser activos, pero son pasivos y no consiguen ser mujeres. Los 'investigadores' de conspiraciones desean castrarse pero no lo consiguen. Ellos ven al pene como un símbolo de poder. Irónicamente, quienes así piensan ya han dejado de tener pene. En la economía del deseo donde todo es centrado en el individuo, el 'investigador' de conspiraciones celebra con angustia la perdida de un objeto que nunca tuvo. El falo es una posesión del Dios Solar, y por lo tanto, del Estado. Para estos 'investigadores', todo lo demás consiste en revueltas esotéricas y dolores provocados por maléficos labios vaginales fantasmas. El miedo a las castración es, en realidad, el deseo de ser castrado. El macho paranoico transforma su deseo en una representación simbólica: crea una teoría conspirativa. El mayor deseo del macho impotente es desenmascarar a otros. Sólo así consigue, al menos, una ilusoria sensación de poder.

Gruppe M

Traducción por Julián Moguillansky