Acabemos con la Fe

London Psychogeographical Association


Sección Contraculturas


Publicado en el periódico ELPAN #12  - Beltane de 1995
(396 CKM)

Acabemos con la Fe
Acabemos con las Cruzadas
Acabemos con la Jihad
Acabemos con el iluminismo

De todos los conjuros realizados como un juego de manos, el de reemplazar lo sustancial por lo insustancial, ha sido siempre el corazón de todo sistema de explotación. El colonialismo ha involucrado tradicionalmente no sólo la expropiación de los habitantes nativos, sino también el sometimiento de estos habitantes a través de la asimilación de la ideología de los gobernantes. Así, cuando Cromwell invadió Irlanda, los ingleses tenían el republicanismo, mientras que los irlandeses tenían la tierra. Bajo el dominio de la nueva ideología protestante, los ingleses pasaron a tener la tierra, mientras que los irlandeses debían ceder su tierra a cambio de “ganar” el republicanismo inglés, una insidiosa ideología que aún no hemos logrado sacarnos de encima. Algo similar sucedió en África, donde los colonialistas tomaron las tierras de los nativos y a cambio les dieron la Biblia.

La fe ha sido pregonada como un atajo para que los oprimidos puedan reconciliar la idea de tragarse sus propios intereses y adoptar los de la clase dominante a lo largo de miles de años.  Sin embargo, dado que la economía se desarrolló como una categoría pseudo-autónoma de la vida social, la polarización entre el idealismo de Kant y la manifestación de la actividad sensorial humana como trabajo abstracto ha llevado a una crisis de sentido. El intento por parte de las universidades de teorizar esto como post-modernismo está condenado al fracaso. La fragmentación de la actividad humana a través de la mercantilización de cada vez más aspectos de la vida cotidiana pone en movimiento las tendencias contradictorias en lo que respecta a la posibilidad de existencia de sistemas semióticos universales.

El éxito de una religión puede estar marcado por el grado en que sus seguidores son conducidos a verla como parte de la estructura del universo y no como un producto cultural de la actividad humana. En esto, el científico ateo aferrado a las concepciones de la Ilustración europea es tan esclavo de la religión como puede serlo el más fundamentalista de los mulás. Como De Tocqueville observó  hace más de ciento cincuenta años atrás, la Revolución Francesa funcionó "en relación con este mundo, exactamente de la misma manera que funcionan las  revoluciones religiosas con respecto a las anteriores: consideran al hombre, al ciudadano, como un ente abstracto, independiente de las sociedades particulares en las que vive: de igual forma que las religiones conciben al hombre como una noción universal, independiente del tiempo y el espacio (...) La revolución francesa inspiró el proselitismo y dio nacimiento a la propaganda; tomó la forma de una revolución religiosa que dejó asombrados a sus contemporaneos. Más aún, pasó a ser una nueva religión, una religión atípica e imperfecta, una nueva religión sin Dios, sin un sistema claro de adoración, sin ninguna esperanza de vida futura, pero que, sin embargo, como el Islam, invadió a la tierra con sus soldados, apóstoles y mártires” (L'ancien régime et la revolution, libro 1, capítulo III.).

Los bolcheviques ajustaron esta visión a las necesidades de la Rusia zarista, al igual que los nazis cumplieron la visión de Nicholas Bonneville de "una religión que transforme a la patria y a sus leyes en el principal objeto de adoración para todos los ciudadanos", y donde "Su Pontífice será el rey, el Supremo gobernante. Morir por la patria será conseguir la gloria eterna, la felicidad eterna. El hombre que viole las leyes de la patria será impío ... " (De l'esprtit des religions, 1791).

 Toda fe está basada en la sustitución de la sustancial por la representación. Un elemento clave en esto es la representación de la actividad sensorial humana como dinero a través de su organización social como fuerza de trabajo abstracto. La fe siempre ha querido presentarse como el polo opuesto del mundo codicioso de dinero, pero el dinero sólo puede ser una manifestación de la fe. Apenas se retira la fe  en el dinero, la moneda se convierte en un disco de metal con algunos idiotas frente a ella, el billete se convierte en un pedazo de papel cubierto de garabatos ocultos. (ya existen infinitos escritos sobre el simbolismo oculto del billete de 1 Dólar, pero echa un vistazo al articulo sobre el “Smile Sin Ojos, que todo lo consume”, publicado en el fanzine Network News #9 por Nigel Ayers).

Los que dicen que el dinero es la raíz de todos los males abandonan su análisis antes de llegar al punto que amenaza al statu quo. El dinero, desde nuestro punto de vista, se sustenta en la fe. Y es la fe la que crea la división entre el Bien y el Mal (a diferencia de la distinción natural entre lo bueno y lo malo). Es esta fe la que lanza pogromos anti-judíos, que también transforma a los árabes en chivos expiatorios para las campañas de bombardeo de los Patriotas Norteamericanos, que crea canales de odio proletario contra los estadounidenses y los europeos en vez de alimentar la maduración subterránea de la conciencia de clase.

 Mientras que el dinero se basa en la fe, la fe necesita estar respaldada por la fuerza. La libra esterlina ha sido tradicionalmente más fuerte que la Armada británica. El eclipse de esta última fue de la mano con el surgimiento de la supremacía mundial de EE.UU.. La fe, habiendo identificado al “mal” lanzó su cruzada, su jihad. Con el advenimiento de la Ilustración, se ha producido una movilización total de la población detrás de la economía, ya sea en su forma nacionalista inicial o en la movilización más moderna detrás del Nuevo Orden Mundial, bajo cuyos auspicios la clase dominante planea integrar su sistema de controlar a un nivel aún más alto.

El comunismo no es otra fe, sino la negación de la fe, tanto como  es la negación de dinero y el trabajo asalariado. El bolchevismo intentó negar el comunismo mediante su transformación en una fe secular, es decir, al asesinar a los insurgentes comunistas de Kronstadt, Ucrania y otros núcleos más pequeños de la revuelta, purgando de sus filas a cualquier individuo capaz de tener una conciencia crítica, e inventando un republicanismo rojo que sirve a los intereses nacionales rusos.

 Las condiciones de vida provocadas por el capitalismo socavan la fe misma en la que se basa el capitalismo. El régimen bolchevique ya ha colapsado. La República Islámica de Irán se dirige hacia su caída, la cual debilitaría la dominación ideológica de los mulás de Argelia a las Filipinas. Ya la monarquía británica es atacada en una medida sin precedentes desde hace años.

Nos dirigimos hacia el fin de la fe.
Nos dirigimos hacia el fin del dinero.
Nos dirigimos hacia el fin del trabajo asalariado.
Nos dirigimos hacia el fin de la explotación capitalista.

Traducción por Julián Moguillansky